viernes, 9 de junio de 2017

Innovar en actos institucionales



 Fotografias: Guillermo Carrión / AGM


Valoro especialmente, de forma muy positiva,  los esfuerzos que en los ultimos años se estan realizando por innovar en el acto institucional del Día de la Región de Murcia, que este año se ha desarrollado en el Teatro Victoria de Blanca. Además, conozco y comprendo los problemas que los profesionales que intervenimos en estos actos tenemos que afrontar por la falta de tiempo material para organizarlo, sin los medios adecuados y en recintos muy complicados. Por cierto, vaya obsesión, un 9 de junio, con 30 grados a la sombra, con una Región que ofrece magníficos espaciosa naturales, de meter este acto en un teatro, coqueto pero pequeño, como el de Blanca, con múltiples incomodidades. 




Me parece muy positiva la utilización de las nuevas tecnologías, como la pantalla de plasma que ha servido para ofrecer por momentos excelentes traseras digitales, aunque podría haber dado más juego todavia. La inclusión de momentos musicales antes y al final del acto, ha permitido darle empaque al acto y aligerar tanta carga de palabra. Si el próximo año se mantiene la idea, lo que si se podia es darle la oportunidad a otras propuestas musicales de nuestra Región.



          No obstante, sigo en encontrando aspectos a mejorar en este acto. En primer lugar, en los actos institucionales,  seguimos obsesionados en los discursos. Un acto de 80 minutos de duración, le dedicamos 45 minutos a discursos. Y gracias a que el resto del acto, tras la entrega de los premiados(en apenas 10 minutos), se dedicó a interpretaciones musicales (25 minutos). ¿ Es necesario que hablen tantas personas y de forma tan extensa y reiterativa, en algunos casos ?



Por otra parte, la interpretación del himno nacional en el inicio del acto, no cuadra entre los casos contemplados por Real Decreto 1560/1997, de 10 de octubre, por el que se regula del Himno Nacional. 




Entiendo que se pretende remarcar  que la Región de Murcia forma parte de España, como se puedo entender también con la proyección, en el momento de la intervención del Presidente de la Región, de un hibrido entre las banderas de España y Región de Murcia.  No digo que no este bien pero en este día, remarcar los matices regionales que completan el conjunto de España, tampoco habría estado mal. Sobre todo porque falta mucho camino que recorrer para ir creando esa conciencia regional.




También sugiero que en lugar de utilizar sillas de "terraza de cafetería" (como se aprecia en la imagen superior), para sentar a los premiados habria sido un detalle recurrir a sillas fabricadas, por ejemplo, en las empresas de muebles de Yecla. Potenciariamos la industria de esta Región y seguro que habrian mejorado mucho la escenografia y la comodidad de los premiados.




Finalmente, salvo por casos de extrema necesidad, no me parece correcto que los premiados, en un acto de tanto significado, no asistan a recibir estas distinciones y deleguen en la familia. No me parece bien en este acto, ni en otros muchos. No asistir a recibir un Premio Princesa de Asturias, por ejemplo, deberia ser motivo casi de retirada del premio. Pero eso es otra historia de la que hablaremos en su día. 

Termino como empece: mi más sincera felicitación por los esfuerzos para mejorar un acto que estaba muy "atascado" , no hace mucho tiempo y que ahora esta tomando otro aire, año a año.






lunes, 29 de mayo de 2017

Duelo, prisas, apariencias y descontrol



Recientes atentados terroristas, o el asesinato de mujeres por violencia de género, están generando estos días, el rechazo y la solidaridad institucional, expresado en forma de minutos de silencio o banderas a media asta. Situaciones que, de nuevo, están poniéndonos frente a una doble moral. Una moral que contrapone el dolor de los asesinatos terroristas en Manchester, con el atentado en Egipto, donde fue masacrado un autobús en el que viajaban cristianos coptos.

Está claro que no es fácil acertar en estas situaciones, porque además no están reguladas las razones que llevan a declarar un luto oficial, ya sea nacional, regional o local. Esto ha generado situaciones muy dispares en la que a veces los profesionales de protocolo no sabemos cómo proceder. Es evidente que serían recomendables unas mínimas normas legales que unifiquen la forma de expresar el luto oficial.

El asesinato de una mujer en Molina de Segura a manos de su expareja ha conmocionado a la sociedad murciana. El Ayuntamiento de esta ciudad ha estableció, dos días de luto y se ha guardo un minuto de silencio en las puertas de la Casa Consistorial. Una decisión, entiendo que razonable, con la que se quiere hacer eco de la conmoción y el dolor en los molinenses. La Federación de Municipios de la Región de Murcia decidía no sugerir a los ayuntamientos actuaciones de duelo, como un minuto de silencio o bajada de banderas. Sí que lo establecido el Gobierno Regional, en todas sus dependencias, argumentándose que el asesinato se produjo en unas instalaciones dependientes de una de sus consejerías.

Me gustaría hacer una llamada al descontrol que se produce también en estas situaciones. Aprendí de mis profesores de protocolo que para que se establezca duelo oficial, debe de publicarse, en el B.O.E. (a nivel nacional) o en el B.O.R.M. (en nuestra comunidad autónoma). Se consigue así que la información llegue, con precisión, en los términos establecidos, a todas las instituciones afectadas. Pero en la actualidad, hemos dado paso al envió de un correo electrónico aleatorio (a unos si, a otros no) estableciendo recomendaciones para bajar las banderas a media asta o guardar un minuto de silencio. Si estas van a ser las formas de trabajar, por lo menos preocúpense de actualizar sus bases de datos. En algunos casos, nos conformamos con la confirmación de la llegada de la misiva, desde algún compañero solidario que comparte la información. Pero en realidad, cuando esa comunicación no se produce, simplemente no la deberíamos cumplir. 

Nos estamos convirtiendo, también en estas situaciones, en sociedades que actuamos en muchas ocasiones de forma mecánica. Parece que al final lo que importa es hacer la foto y una declaración institucional. Como diría un moderno, el “postureo”. De forma rápida, eso sí, no importa que los vecinos ni se enteren. Tal vez, cada uno de estos asesinatos, además de estas muestras oficiales de dolor, también requieran de otro homenaje: trabajar más duro, si cabe, para que no tardemos en acabar con esta maldita lacra que convierte al ser humano en verdaderos monstruos en las sociedades “avanzadas”.



sábado, 29 de abril de 2017

Confirmo que no confirmamos





“En este país no confirma la asistencia nadie”. Lo escuché por primera vez en una conferencia sobre protocolo hace unos cuantos años y esbocé una sonrisa. Lo que parecía una exageración sigue siendo una realidad palpable que compruebo periódicamente en mi trabajo.

Como sabemos, a la hora de organizar un acto, las invitaciones son el principal instrumento de comunicación para hacer llegar a una persona o a un determinado grupo de personas, el deseo del anfitrión de que asista a un evento promovido por él. No se trata de un capricho aquello de pedir que el invitado confirme su asistencia. En muchas ocasiones tenemos un aforo limitado, o se necesita conocer la identidad de los invitados, para tener con una atención personalizada, para difundir su presencia o simplemente facilitar el trabajo de organización a la hora de ubicarlos en el lugar que el anfitrión determine como más adecuado.

Por eso, en las tarjetas acostumbramos a solicitar, en muchos actos, que comuniquen su asistencia antes de una fecha límite.  Una pérdida de tiempo. A duras penas logramos que una cuarta parte de los invitados den señales de vida, para confirmar la asistencia o para trasmitir un “lamento comunicar que me resulta imposible asistir. Muchas gracias”. Si el teléfono da pereza, tenemos un fabuloso invento: el correo electrónico.  En estas situaciones facilita la tarea muchísimo. Vamos, no tenemos ni que hablar.

Algunos invitados, casi por sistema, reinciden en no molestarse en llamar. Simplemente asisten y habitualmente exigiendo “su sitio”.  Naturalmente que como buenos profesionales le buscaremos una solución, más o menos satisfactoria para su “personalidad” relevante. No obstante, recomiendo que no dejemos de hacerle saber que no se le esperaba, porque no había confirmado y no se le ha guardado sitio. Quizás así podrá comprender que la solución buscada no siempre será de su gusto.

Opino que esta carencia es una prueba más de una evidencia palpable: la falta de educación. Estos días, una compañera de trabajo, me llamaba para pedir mi opinión sobre cómo debía actuar ante una invitación recibida desde una entidad local. La llamada me pareció gratificante por doble motivo. Por una parte, es muy agradable que tus compañeros tengan interés en mejorar profesionalmente buscando asesoramiento de aquellos asuntos que no son de su cometido habitual. Y  sobre todo, porque ambos pudimos comprobar como la pérdida de valores, nos lleva hasta el punto de dudar de lo evidente: hay que responder siempre, de forma educada, preferiblemente a través del canal que elijan para entrar en contacto con nosotros. Ponernos en el lugar del otro (empatía creo que se llama esto) y actuar como nos gustaría que actuasen con nosotros: respondiendo, felicitando, con buenos deseos, o simplemente saludando.  

Es muy de agradecer, recibir incluso una comunicación de “no asistencia”. Por la forma empleada, agradeciendo, felicitando por la iniciativa, dando ánimos en el empeño.  Es una forma de generar una imagen muy positiva de quien emplea estas formas. No tengamos miedo y confirmemos. En definitiva, comuniquemonos, que falta hace.